Organizada por el Ayuntamiento de Zaragoza, se exponen las fotografías de los ganadores del XIX Concurso Fotográfico “Joaquín Gil Marraco”:

Primer Premio: Baeza Blasco, de Sol Marrades Giménez
Segundo Premio: La vida sigue, de Jerónimo Martín Martínez
Tercer Premio: Desasosiegos, de Miquel Planells Saurina García

Además de las obras ganadoras también forman parte de la exposición las obras de otros 17 fotógrafos, seleccionados por el Jurado entre los 52 participantes.

La exposición se realiza en la Sala de Exposiciones Casa de los Morlanes. Plaza San Carlos, 4 (Casco Histórico) hasta el 21/10/12
de 10 a 14 h y de 17 a 21 h; domingos y festivos, de 10 a 14 h.

Más sobre FOTOGRAFÍA

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Robert Capa, el invento de una pareja en apuros

Me hace gracia cuando en el telediario de TVE hablan de Robert Capa como un fotógramo  estadounidense, y aparece la foto de Ernest Andrei Friedmann (Hungría, 1913). Robert Capa en realidad, nunca existió. Fue un personaje que inventaron Ernest y su novia la fotógrafa Gerda Taro para en la cerrada Francia (¿He dicho “cerrada” Francia?) de los años treinta.

Es un poco triste porque Ernest se convirtió en Capa y los medios citan: “Robert Capa y su novia…” ¡Qué noooo! Lo peor es que en realidad, Bandi como llamaban a Ernest tuvo tanta tanta influencia femenina en su carrera que quizás sin la ayuda de “ellas” nunca hubiera llegado a ser quién fue o sí, desde luego talento no le faltaba.

Eva Besnyo
, una niña curiosa que no soltaba la cámara de fotos, judía igual que Ernest fue su vecina de calle en Budapest y por lo que se sabe fue una influencia decisiva en el interés que Friedmann demostraría por la fotografía.

 

Fotografía de Eva Besnyö
Otra de las obras de Eva Besnyö

En 1929 la situación política obligó al joven Ernest a salir del país. En Paris conoce al fotógrafo David Seymour quien le consigue un trabajo como reportero gráfico en la revista Regards donde tenía un magro sueldo. Pero durante aquellos años conoció a la fotógrafa alemana Gerda Taro que acabaría siendo su novia. Con ella decidieron inventar un personaje con más caché que el que tenían sus nombres. Por supuesto, sería un hombre, Robert, y además como nadie es profeta en su tierra, sería foráneo claro. Americano. Así nació Robert Capa. El primer Remington Steele.

No se sabe si fue idea de ella o de él. Lo cierto es que los trabajos de ambos se firman y vendían con ese pseudónimo. Gerda murió durante la guerra civil española con sólo veintisiete años y su gran trabajo se desdibujó en su historia amor.


 

Fotografía de Gerda Taro

Andrei Friedmann siguió trabajando como Robert Capa y ya conocemos la excelencia de sus fotografías.

También continuó siendo amigo de Eva Besnyö. Aunque los dos ex-vecinos de barrio siguieron su camino como fotógrafos, se mantuvieron  amigos durante toda su vida. Se reunían regularmente, incluso después de Besnyö se había trasladado a los Países Bajos.

Me pregunto cómo hubiera sido posible la historia de Capa sin Eva Besnyö  o Gerda Taro. Quizás, exactamente igual o muy parecida… O quizás si ellas hubieran sido hombres quizás, sólo quizás, hubieran sido más valoradas por la historia de la fotografía.

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Robert Capa, el invento de una pareja en apuros

Me hace gracia cuando en el telediario hablan de Robert Capa y aparece la foto de Ernest Andrei Friedmann (Hungría, 1913). Robert Capa en realidad, nunca existió. Fue un personaje que inventaron Ernest y su novia la fotógrafa Gerda Taro para en la cerrada Francia (he dicho cerrada Francia?) de los años treinta.

Es un poco triste porque ahora Ernest se convirtió en Capa y los medios citan: “Robert Capa y su novia…” ¡Qué noooo! Lo peor es que en realidad, Bandi como llamaban a Ernest tuvo tanta tanta influencia femenina en su carrera que quizás sin la ayuda de “ellas” nunca hubiera llegado a ser quién fue.

Eva Besnyo, una niña curiosa que no soltaba la cámara de fotos, judía igual que Ernest fue su vecina de calle en Budapest y por lo que se sabe fue una influencia decisiva en el interés que Friedmann demostraría por la fotografía.

En 1929 la situación política obligó al joven Ernest a salir del país. En Paris conoce al fotógrafo David Seymour quien le consigue un trabajo como reportero gráfico en la revista Regards donde tenía un magro sueldo. Pero durante aquellos años conoció a la fotógrafa alemana Gerda Taro que acabaría siendo su novia. Con ella decidieron inventar un personaje con más caché que el que tenían sus nombres. Por supuesto, sería un hombre, Robert, y además como nadie es profeta en su tierra, sería foráneo claro. Americano. Así nació Robert Capa. El primer Remington Steele.

No se sabe si fue idea de ella o de él. Lo cierto es que los trabajos de ambos se firman y vendían con ese pseudónimo. Gerda murió durante la guerra civil española con sólo veintisiete años y su gran trabajo se desdibujó en su historia amor.

Andrei Friedmann siguió trabajando como Robert Capa y ya conocemos la excelencia de sus fotografías.

Besnyö.

Aunque los dos ex-vecinos de barrio siguieron su camino como fotógrafos, se mantuvieron  amigos durante toda su vida. Se reunían regularmente, incluso después de Besnyö se había trasladado a los Países Bajos.  

Me pregunto cómo hubiera sido posible la historia de Capa sin Eva Besnyö, sin Gerda Taro. Quizás, exactamente igual o muy parecida…