La empresa Mapache analizada en el proyecto final del Máster en Comunicación Integral Avanzada

Mapache, tarjetas personalizadas, es un proyecto emprendedor de República Dominicana que tuvo la suerte de que dos alumnas del Máster en Comunicación Integral Avanzada (comunIA) (donde doy clases), Natalia Miró Quintana y  María Tavarez, se interesaran en su modelo de negocio.

La empresa tiene muchas posibilidades económicas y de desarrollo que las alumnas presentaron en Madrid de forma magistral en su trabajo final de Máster. Una de las ideas que expusieron fue la plataforma de venta de la empresa. Desarrollaron la web, los productos, la usabilidad de compra y sistema de venta. Para ello tuvieron que ahondar en la legislación del país dominicano y en las plataforma de pago más seguras para permitir que estos creativos diseñadores gráficos vendan más y mejor a través de la red.

Después de ver de cerca muchos proyectos cuyo punto débil es justamente lanzarse a vender sin comprobar la fiabilidad de las plataformas de pago, los índices de errores, fallos, etc; no puedo más que escribir este post para felicitar a las comunicadoras que han demostrado seriedad, eficiencia y minuciosidad en un desarrollo cuyo coste también han calculado, revertirá en la empresa al menos, un 20% más de ventas.

Enhorabuena y espero poder comprar pronto una “versión Mapache” para regalar a los amigos, a la distancia!!

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Lo tengo todo papi

Uno de los sectores más duros del mercado en España y el mundo es el de las telecomunicaciones.

No hay más que probar a llamar a una de las operadoras más conocidas y decir que estás interesado “en cambiar”. Te llamarán y llamarán y llamarán… ¿Cuánto cuesta un usuario en este sector?

Hay otra prueba, mira cualquier canal de televisión y cuenta cuántos anuncios ves al día y cuántos de ellos son de telefonía.

En serio, cuánto cuesta un usuario? Si pagas una media de 50 euros al mes, son 600 al año a eso podemos sumar el móvil y las pequeñas cuotas de tráfico de datos si no tienes tarifa plana.

Quizás el caso más gráfico de los números que se manejan en este sector (y de lo duro que se juega) es la inversión que realizó Telefónica en una fracción de su target, los nativos digitales: la compra de la red social Tuenti por 70 millones fue un hito.

Y luego otra inversión para convertirla en un operador propio de telefonía móvil sólo para una franja muy concreta de edad. Cuánto cuesta hacer una operación de este tipo? A eso, suma publicidad y sigue siendo rentable.

 

Tener un target tan bien definido sólo, no suele ser fácil de identificar para las empresas pequeñas o emprendedores, que esperan que su producto sea “masivo”, venderlo a “todo el mundo”. Dejan pasar  así, una franja de usuarios que están realmente dispuestos a pagar por su producto en servicio y marca.

 

 

Poder y liderazgo femenino

“Empoderamiento” ¿Qué significa? Es la traducción de un término estadounidense empowerment” y en su idioma original significa facultarse, habilitarse, autorizarse. Sin embargo en su utilización al castellano ha ido perdiendo su significado para usarse como “empoderar a” como si se tratase de “poner a alguien en un lugar concreto” .

El uso de la palabra es moderno. No va más atrás de los años noventa, pero “empoderar” era una vieja expresión legal (que se usaba precisamente para dar poder legal a un apoderado). Si bien la resurrección de la palabra “empoderar” tuvo lugar en textos políticos y sociológicos, hoy es de uso más o menos común es para poder (no por sus propios medios, a alguien en un lugar de poder):

. “Evo sacudió el sistema político y empoderó a los indígenas…”  La Razón (Bolivia) 5 de agosto del 2006
. “… Consideró que las mujeres están participando en diferentes ámbitos de la vida pública de nuestro país y “mi deseo en esta legislatura será el empoderar cada vez más a la mujeres y generar mecanismos para que accedan a la toma de decisiones”, agregó”. Cimacnoticias (México) 10 de julio de 2006

Es así como el empoderamiento en su concepto al castellano se alejó definitivamente de la Autorización y del poder real que es el poder que uno quiere, desea y quiere conseguir. La autorización al poder, al éxito, al liderazgo. Y eso es lo que se ha hecho. Un esfuerzo tremendo por “poner a la mujer en sitios de poder”, “hacerle un hueco” como quién dice. Pero ¿Era eso lo que realmente necesitábamos?

Necesitamos volver al origen de la palabra empowerment y ejercitar nuestra capacidad para autorizarnos, facultarnos, permitirnos, habilitarnos, permitirnos a nosotras mismas el verdadero liderazgo, el poder. Tanto es así que el Diccionario Panhispánico de Dudas lo define de esta manera: “conceder a un colectivo desfavorecido socioecómicamente para que mediante su autogestión mejore sus condiciones de vida”

Las mujeres y los hombres somos dos culturas diferentes. La identidad cultural supone una manera de ver el mundo, una manera de interpretar la realidad y también unos miedos incorporados a esa percepción.

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Reconocer ese miedo es la primer escalón hacia la Autorización, porque cuando reconocemos el miedo, reconocemos la impostura. La impostura para agradar, para gustar, para ser buenas..

Reconocer que el miedo a no ser aceptados tiene efectos concretos pero diferentes en hombres y mujeres. Éstos, tienen miedo a no alcanzar el éxito pero en el caso de las mujeres, el miedo puede llevar a la sumisión porque impide ejercitar su talento, reconocer su identidad  y provoca una actitud de búsqueda de protección, de infantilización o relacionado con otro estereotipo. Se busca la protección del estereotipo social.

Carmen García Ribas es rotunda en este tema: “las mujeres que aprenden los modelos de liderazgo conocidos aprenden formas que no les son propias. Y es entonces cuando las mujeres comunican desde la impostura. Y como les ocurre a los impostores, lo hacen sin la serenidad y el poder que da comunicar desde la identidad, y sienten, en el fondo, que en algún momento alguien descubrirá el engaño y las apartará del lugar o del cargo que desempeñan”.  El auténtico liderazgo femenino es para todas las mujeres, no para unas cuantas que están destinadas a ocupar cargos. Es el liderazgo  que aparece cuando identificas el miedo a no responder a los estereotipos y te das permiso a ser como eres; el auténtico liderazgo es el que aparece cuando te autorizas, te das autoridad.

Hoy, muchas universidades, escuelas de negocios y otras instituciones ofrecen formación para mujeres y se reparten en dos corrientes igualmente desviadas del auténtico liderazgo. Por un lado, los que enseñan a las mujeres a mandar según los modelos de liderazgo conocidos, y por otro, las universidades convencionales que hacen estudios “sobre las mujeres” como si se tratase de una especie protegida, ¿o sería mejor decir desprotegida?

En ambos casos refuerzan los estereotipos: o bien mandamos como ellos, y esto nos permitirá ser uno más en el grupo (aunque impostor), o nos reforzamos en el victimismo de los estudios de las mujeres como grupo en riesgo de exclusión social. Otro estereotipo punitivo que, desde luego, no nos ayuda a tener poder. Hoy las mujeres han ganado valor pero han perdido poder.

Las y los profesionales de hoy ritualizan inconscientemente la sumisión a su entorno por miedo a la hostilidad y para encajar en vetustos y poco productivos modelos de liderazgo.

El liderazgo femenino aparece cuando nos autorizamos a vivir según nuestra identidad, al margen de los estereotipos que nos marcan un camino lleno de exigencias irracionales. Es entonces cuando encontramos ese sereno poder, somos poderosamente femeninas y creamos entornos de respeto.

El aprendizaje que tenemos que hacer hombres y mujeres es el de sacudirnos los estereotipos dejar de alentar los miedos. Acompañar a las mujeres, dar espacio a su propia identidad y de esa manera hacer con ellas, proyectos, empresas, instituciones y gobiernos más proactivos, rentables y modernos.

COMUNICA.ME

Plica es una de las miles de pymes que hay en Aragón. Algunas las conozco porque meto las narices en cualquier proyecto que tenga que ver con la creación de empresas. Como Generación XXI el programa de Manuel Campo Vidal, un concurso de creación de empresas que lleva más de diez ediciones en toda España o las entrevistas concretas con Spin Off que me resultan curiosas, novedosas. Zaragoza se mueve, palpita y lo hace a través de sus empresas, de sus pequeñas empresas y sino que le pregunten a la gente del Iniciador Zaragoza. Plica es una de esas empresas que están vivas, que empezaron con proyectos como Zaragózame y han aprendido, han avanzado, han crecido como se hace en estos casos a fuerza de muchas horas de trabajo.

Creada en 2007 y con Emilio Gil y César Laso al timón se dedican a realizar soluciones de Internet a empresas iguales y más grandes que ellos.  Ahora también se dedican a tejer. Tejen redes y hacen empresa.

Es idea de Emilio que estrene dominio: marielagomez.com, creo que le divierte cambiar el espacio de la red. Trastear. Se ríe con risa medio nerviosa, contagiosa y me dice: “..la página ya tiene tres visitas hoy y una es de Argentina”.

Está claro que tienen soluciones pero lo más importante es que están decididos a contagiar empredimiento. Así ahí voy con nuevo blog nuevo y muchas ganas de empezar otra etapa profesional.