La España machista que conozco

La España machista que conozco es breve, pero intensa.

Cree que la violencia de género va ligada a un tipo de persona a un tipo de ambiente e incluso a un tipo concreto de violencia. Quizás porque los términos son demasiado rotundos: violencia de género. Quizás deberíamos hablar de otra cosa. Incluso de tolerancia de género.

En realidad todos tenemos la culpa de esa violencia machista cuando dejamos que alguien en el trabajo nos llame no por nuestro nombre sino por una característica, la rubia, la morena.

Cuando en el mismo trabajo la gente no se corta haciendo chistes machistas sin pudor y encima les reímos las gracias.

Cuando al final de la tarde quedan dos empleados en la oficina y el jefe le pide a la mujer que coja el teléfono.

Cuando en los puestos de cierta autoridad la mujer es “una bruja” porque la autoridad está reservada a los hombres. Un hombre con autoridad, es recio, varonil,  pero una mujer con autoridad  es casi sinónimo de “rigidez” de “mala” de “dura”.

Mujeres  que en sus puestos sonríen congraciando siempre, les apetezca o no. Una risa casi nerviosa que acompaña a cualquier opinión o aporte.  Es una forma de sumisión. Es verdad que también hay hombres que ofrecen alguna conducta parecida ante pares de mayor jerarquía, pero suele ser de otra manera, en la versión “colega”.

Incluso hay mujeres hechas y derechas con puestos de responsabilidad que cuando hablan con su superiores intercalan sin darse cuenta una evidente y dulce voz de niña.

Señoras y señores, todo esto es machismo, aunque choque volcado así sin relectura. Y esas actitudes nos hacen más débiles, nos dejan en un lugar en la sociedad en la que se nos requiere -sin decirlo- más dóciles, más dulces como una característica inherente a la feminidad, y no.

La España machista que conozco me molesta, pero es difícil  hablar ella, es un machismo de matices. Aunque se puede debatir, analizar, se puede proponer y se puede mejorar… Es una España que ha hecho y hace grades esfuerzos para mejorar en ese aspecto. De lo que no se puede es hablar es de lo que nos e conoce… cuando no hay números, cuando no hay trabajo, cuando no hay acciones.

Pero es otro tema, esa es por ejemplo, la Argentina machista que conozco.

Saludos!

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